miércoles, 20 de mayo de 2009

SE BUSCA- GRACIELA BORGES.


La serpiente teatral, Corrientes, es un semillero de arte y cultura, pero también es un semillero de personajes terribles, el imán de esta serpiente multicolor atrae a todo tipo de fantasmas y demonios, abundancia y hambre se juntan allí, la pizza, el café, el famoso, el mendigo, el ladrón, el ejecutivo, el que busca, el que encuentra, el curioso, la familia, los acomodadores, las bellas y las bestias, tarjeteros, la prostituta, el actor, el político, los turistas, y los locos, sobretodo ellos se sienten atraídos por la luz como esos grises bichitos que no pueden vivir sin ella.
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La mujer se me acercó muy segura de sí misma, andrajosa, fumando un cigarrillo apagado de manera muy elegante y con uñas sucias: "¿viste a Graciela Borges por ahí?", yo no entendía de que demonios me hablaba, pero me miraba fijamente, como si en realidad la conociera, "¿Graciela Borges?" dije yo, y se soltó a gritar la historia de su vida, un drama de telenovela, sus arrugas se contraían y se estiraban llenas de odio y amargura, según contó a los gritos, Graciela Borges había asesinado a su madre, pues, esta mujer le había arrebatado un hombre, estaba desesperada y con angustia me decía que por favor le dijera a Graciela Borges que la dejara vivir su vida en paz, que si bien ella no era lesbiana, nunca había estado con ese hombre, mencionó a un tal Monsanto (sinceramente no se la historia de Graciela Borges), pero posiblemente tenga que ver con ella.
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Y se alejó, las luces de la marquesina del teatro dejaban de iluminarla a medida que ella se alejaba, y era como si desapareciera lentamente, como si volviera a el anonimato tan doloroso que la aqueja, esos segundos en los que pudo contarme su historia fueron para ella la adrenalina que le dio la fuerza para seguir sumida en su infierno, el infierno de ser asediada por Graciela Borges día y noche, cada vez que alguien toca la puerta, cada vez que un par de zapatos de mujer golpean contra el piso detrás de ella, Graciela Borges, su asesina íntima, su bastón y su perdición, su amor y su odio, lo que quisiera heber podido ser y nunca fue, la importancia a la que no tuvo acceso jamás.
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Caminó hacia el Obelisco e imaginé que posiblemente ella, vivía allí, en la cima de el Obelisco, y desde ahí vigilaba la ciudad para asegurarse de que Graciela Borges no se acercara, la macabra Graciela Borges, la asesina de su madre, esa mujer a la que vive dejándole mensajes por la avenida Corrientes, con cada persona que ve afuera de un teatro, posiblemente un día, uno de esos sentidos mensajes llegue a Graciela, y esta se apiade y deje de torturarla tan íntimamente, tan dentro de ella que ya la cura se antoja imposible.
Que Dios bendiga a los locos.

3 comentarios:

Jovialiste´s Blog dijo...

¡Qué historia! Muy buena!!!!

Max Dicásolo. dijo...

Es real, debe ser por eso, un abrazo Jovial, me tenés muy abandonadooooooooooooo.

jovialiste dijo...

Lo mismo podría decir...
Sí, es real, el personaje es eterno. Anda las calles Corrientes desde que era angosta y Lavalle desde que era no peatonal. Cuando era más joven, por los bares y restaurantes vendía ramilletes de flores.