No hay Dios en los días heladosen el cuerpo sobre el suelo
por titulares apenas abrigado
sin amor
sin consuelo
sin bendición.
No hay amor en la rutina
del poderoso
del negociante
de vidas
o de votos
coimero de nuestros sueños
el verdadero hambriento pues...
no hay hambre más insaciable que la ambición desmedida
no hay peor enfermo que el que se nutre de la enfermedad del pueblo.






1 comentarios:
¡¡cuántas verdades en tan pocos versos, amigo!!
abrazos
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