
Generalmente, los ciudadanos de un país son críticos hacia su clase política, fervorosos críticos de aquellos que los gobiernan. Los análisis tienen una amplia gama de calidades, abarcan todos los niveles de la cúpula del poder, donde, ciertamente hay mucha tela que cortar. Generalmente todas las críticas, análisis, y, "denuncias" apuntan, en su mayoría, al Presidente.
Pero (odio los peros pero, siempre hay un pero) la realidad de un País depende de mucho más que de la simple figura de su Presidente, lo que de ninguna manera quiere decir que el Presidente no sea importante, o, casi fundamental si hablamos de, por lo menos, una tentativa de cambio, sin embargo...un país no inicia desde casa de Gobierno, un país inicia desde casa, desde las aulas, desde los barrios, y de ahí hacia arriba. Digo, el trabajo que los ciudadanos tenemos que hacer se eleva y llega a un punto de encuentro con el trabajo que tienen que hacer nuestras autoridades, que el trabajo de nuestras autoridades nunca llegue pleno a ese punto de encuentro ya es otra historia.
Si, como ejercicio democrático desenfocamos nuestros análisis políticos y los re enfocamos en la realidad cotidiana, digamos, vecinal, nos vamos a encontrar con situaciones preocupantes, tal vez más dolorosas que la corrupción en la clase política...un ejemplo:
A menudo nos encontramos con la siguiente denuncia:
Los K recibieron un dinero por regalías petroleras en Santa Cruz, lo sacaron del país y hasta el día de hoy no tenemos una explicación seria acerca de el paradero de esos fondos, hoy, inclusive, que Santa Cruz andaría necesitando una suma parecida para afrontar la dura crisis que sufre.
Y si miramos mucho, mucho, muchísimo mas abajo, para nuestra desgracia, nos encontramos con terroríficas similitudes entre seres, que, se supone, deberían ser tan distintos:
Un referente barrial tramitó dinero para subsidios con los nombres de personas en situación de calle conocidos por él, les dijo que irían a cobrar pero, el 80% de ese dinero le pertenecía por haberlo tramitado, osea, el indigente va y cobra 6 mil pesos, pero, solo conserva para si mil pesos, los otros 5 mil van a parar a manos de un delincuente que hizo carrera en el barrio hablando de su vocación de servicio y sus ganas de ayudar.
¿Se dan cuenta de las similitudes entre las dos puntas directamente opuestas de la pirámide?.
En el barrio, el accionar de ese individuo causa malestar, inclusive, un malestar que se acumula haciéndonos sentir a todos que no hay salida, que esto ya no tiene solución.
Pasamos a otra historia, y oímos en un colegio durante una charla de Comuneros decir a un adolescente: "ya sabemos que la policía es corrupta". Y la realidad es que generalizar, si bien puede ser una consecuencia de una verdad, también puede ser una consecuencia del accionar de algunos, la muestra, es simple...en los últimos tiempos murieron más de 30 policías en cumplimiento de su deber...¿corruptos?, el corrupto da la espalda, hace oídos sordos, no da su vida por un sueldo muy bajo en defensa de la vida de su conciudadano. Y las "leyendas" de la Fuerza marcan claramente que hay una corrupción que, a veces obliga a los que no son espontáneamente corruptos a entrar en sus negocios, o de lo contrario...sus vidas allí dentro pueden terminar siendo prácticamente un infierno en la tierra.
De ninguna manera con todo esto trato de restarle responsabilidad a un Presidente, solo converso con ustedes, y reflexiono un poco esperando sus aportes.
El Presidente no puede venir a ordenar mi casa, y no puede venir a cuidar que mis hijos no se junten con esos malandros de la esquina que venden droga bajo el amparo de las autoridades, lo tengo que hacer yo, y si lo hago estoy contribuyendo directamente, si tengo suerte, a que mi País tenga 3 malandros menos, los mando a la escuela, los alimentos, los educo, los visto, les dedico mi tiempo y mi amor. Si no lo hago, la culpa no es del Presidente, la culpa es mía, yo descuido a mis hijos, a los que traje al mundo, los abandono y, como consecuencia, en pocos meses, gracias al flagelo del paco yo voy a tener 3 hijos menos y mi barrio, mi Ciudad, mi País, van a tener 3 fisuras más, dispuestos a todo por conseguir 5 pesos para una dósis de esa mierda que les venden los asesinos que las autoridades defienden, y si puedo, si me quedan fuerzas, trato de hacer algo para que las autoridades se sientan presionadas y combatan la inseguridad de mi barrio, y para que las autoridades políticas sientan presión y trabajen en educación, inclusión y todo lo que se necesita para que mi barrio, mi Ciudad y mi País disminuyan esos grupitos que hacen de las suyas en las esquinas, toman en la vía pública, se drogan, faltan el respeto a los vecinos y venden droga.
En la cúpula del poder hay individuos, hay Partidos y otros que denuncian, presionan, piden, suplican y pelean por estas mejoras, lo mismo que en el barrio, pero, por alguna razón, la mayoría de las veces, esas mafias, esos oscuros poderes siempre encuentran la manera de evadir y volver a copar las calles, y a ser un peligro para nuestros hijos, para nuestros barrios, para nuestras Ciudades y para nuestro País.
Puedo resumir todo ,o antes escrito a: "El cambio inicia por nosotros mismos". Y, en algún punto, siento que este cambio se está esbozando, tímidamente, pero ahí va, a veces la indignación nace de temas económicos, a veces de temas políticos, no importa, la cuestión es que nace, se instala y presiona.
Nuestros análisis y críticas no deben apagarse en lo que respecta a el poder más alto, pero, lo importante, es también ser coherentes y tratar de que ellos vean que lo nuestro no es pedir un cambio sin cambiar nosotros mismos también. Ahora tenemos las Comunas, una situación que fue ventilada lo menos posible por el poder de la Ciudad, pues, a nadie en esos niveles le gusta que los ciudadanos comunes tengan voz, pidan, presionen, fiscalicen, sean parte, estuvieron siempre acostumbrados a tomar las medidas solos y sin consultarle a nadie, y ahora vos, el que siempre se quejó, el que siempre tuvo claras las cosas que se podrían hacer para cambiar la realidad de tu barrio y de tu Ciudad tiene la posibilidad de participar, participa, conviértete en activo fiscal de tu realidad, conviértete en parte fundamental del entorno en el que se desenvuelven tus hijos, tus nietos, tus padres, tus hermanos y contribuye a que el trabajo que va hacia arriba de la pirámide llegue lo mejor hecho posible...quien sabe, tal vez, al ver los de arriba que el trabajo llega tan bien hecho, se decidan de una vez y lo devuelvan de la misma manera, y ya no incompleto como estamos acostumbrados a recibirlo los que miramos desde abajo.
Tus hijos y tu comunidad te lo reclaman.






3 comentarios:
Tiempo sin verte, querido amigo. Me uno a tu pedido... ¡a la hoguera con ellos!
dos abrazos para ti :)
Me parece que se trata de un tema de educación, y cultural de la sociedad.
Hay cosas que nos inculcan cuando somos chicos, o que nos entran por contagio, aprendemos en la familia de nuesttros padres y luego de nuestros maestros y de lo que vamos mamando diariamente en la vida social ("Leyes de la imitación", un libro escrito por Gabriel Tarde, el padre de la Sociología).
Esa labor, anteriormente, también era brindada por la religión o sea por la creencia. Al creer en ciertos valores (verdaderos o falsos), el individuo acepta un sistema normativo de creencias que influyen en la vida en sociedad. Si la religión le inculca a un niño que robar es castigable por un ser llamado X o Dios, ese niño probablemente inhibirá sus instintos de apropiación de lo ajeno. Con el descreímiento imperante en muchas capas de la sociedad en especial en el siglo XX y en el actual se ha debilitado esta barrera u obstáculo interno, y para impedir muchas acciones punibles solamente subsiste la letra moribunda de los códigos penales o sea el miedo a la prisión, miedo que puede no existir en algunos funcionarios con poder circunstancial.
Muchas gracias por sus comentarios.
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